¡Reserva ya el libro en formato papel e ilustraciones inéditas! Ponemos en marcha la campaña de Crowfunding con recompensas y aportaciones a través de Verkami. ¡Por tiempo limitado! Elige entre una de las opciones disponibles:

Testimonios

Un vistazo

Castillo de Montsegur: mayo de 1243 – El Pergamino
Montsegur: El guardián – Recuérdame

Fue aquella mañana cuando un extraño ruido empezó a tomar cuerpo. Pere Roger de Mirepoix calló y todos nos quedamos expectantes ante aquel extraño sonido que parecía acercarse atravesando el aire hacia donde estábamos nosotros. Entonces, un fuerte golpe hizo temblar el muro en el que estaba la puerta principal. Todos los que estábamos sentados nos levantamos sobresaltados mientras intentábamos entender qué había pasado. Pere Roger de Mirepoix corrió hacia las escaleras que subían a la torre este y yo le seguí. Cuando miró por la ventana, Pere Roger se quedó quieto, casi sin aliento. Al instante se volvió y gritó por el agujero de la escalera. 

—¡Máquinas! ¡¡Máquinas de guerra!! 

¿Máquinas de guerra? ¿Y eso qué era? Mientras Pere Roger bajaba las escaleras, yo miré por aquella misma ventana y allí estaban, a punto para volver a disparar sus mortales proyectiles de piedra y fuego. Eran unas enormes máquinas de madera y metal capaces de proyectar enormes rocas con mucha fuerza. Una de ellas volvió a entrar en acción y el ruido volvió a surgir entre los gritos del patio de armas. Pere Roger de Mirepoix intentaba hacer entender que se tenían que tomar posiciones en la torre y los muros para ver dónde caerían las piedras y avisar. Pero el caos reinaba mientras la roca recién lanzada se acercaba. Intenté averiguar su trayectoria, pero fue demasiado tarde: impactó de lleno en uno de los muros interiores del patio. 

Bajé rápidamente a ver qué había pasado y, al llegar, el espectáculo era terrible. Civiles y soldados corrían desesperados por el patio entre gritos y llantos. Un hombre pedía ayuda porque el impacto de la roca le había dejado la pierna atrapada y, a su lado, había una mujer tumbada en el suelo con la cara llena de sangre. 

Entre todo el tumulto volví a distinguir ese sonido y el pánico me invadió, no sabía qué hacer ni a dónde ir. Aquel nuevo proyectil impactaría quién sabía dónde y yo no podía hacer nada, me invadió la impotencia y las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas mientras mis piernas se doblaron hasta tocar el suelo. La cabeza empezó a darme vueltas y el ruido se apoderó de mis oídos. La piedra impactó en el muro que tenía detrás de mí y un trozo de roca me dio en la cabeza y me hizo caer. En aquel instante, una mano me agarró del brazo y me ayudó a levantarme, era Guillem D’Àgen, que me llevó hasta una habitación donde perdí el conocimiento. 

Sobre la autora

Meritxell Puig Artola

Escribir es algo que he hecho desde pequeña, empezando con relatos cortos que se quedaban guardados en una carpeta para mi propia lectura. Hasta que un día me atreví a presentarme en algún certamen literario. Con 19 años, fui premiada con el primer premio de Els Jocs Florals de Monstesquiu en categoría de adultos. Ese mismo año participé en los Premios de Valldoreix con parte de lo que hoy es La Muerte de los Perfectos y gané también el primer premio en categoría de adultos. A partir de ese momento, mi vida se centró en los estudios de Historia y Arqueología, en donde pasé años escribiendo juegos de rol en vivo que disfruté dirigiendo. Después, pasó a tener prioridad el trabajo y la familia. Escribir se quedó a un lado hasta que este año 2020 decidí retomar lo que había empezado tantos años atrás: terminar La Muerte de los Perfectos.